sábado, 18 de julio de 2009

Sin título

Ángel de terciopelo recubierto de alambres.
La piedra imagina la fiebre
Mientras lastimada repite lo imaginado.
El príncipe arrastra sus pies.
El príncipe sometido a la muerte de sus pasos,
Príncipe de noches de nunca insomnio.
La fe perversa de cortar la cabeza del poeta.


Duérmete Príncipe mía
Que vienen los buitres a comerte los ojos
Duérmete ya Príncipe dormida
Cruza el mar de hierbas a gritos
Que en el fondo los buitres existen.
Bebe invisible los dolores atroces
Que sólo en la muerte de una piedra
El espacio se vuelve terminal.

Perseo

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