miércoles, 29 de julio de 2009

Cuaderno Naranja

1.

(Después) envuelto hasta el comienzo en una cortina de purpurina (...) tiemblan en su mano
un cuaderno de viaje y el fantasma postal de 1976. Dar la vuelta, pronunciar dos letras:
“viaja el velero en mi sangre ,
su flor que duerme en mi heladera,
respira cine pero no se parece”
¿cuánto sexo tuvieron tus ojos ésta tarde? ¿quién inventa la máquina de maldecir?
su piel recuerda al carbón que asa la carne;
el amanecer de un semáforo
y el abismo de un nadador sin manos.
La raíz desvela útero
seis jirafas distinguen manchas volcánicas de aquello que sigue en pie.
De lejos;
árboles
palabras de arena mientras duelo,
semilla aparecida,
piloto de reja en la bruma,
humo
y estómago demente.


2.

Han vuelto en la memoria de vivir escondidas bajo los pies.
Por la escotilla, veo palabras de mercurio en flor abriendo paso en el río donde estábamos mirando; y actores de reparto trepados al sol de un último pomelo...
¿Por dónde anduvieron los ojos de tu madre mientras dormías?


3.

Después era luna asediada por aguas de un acorde en lo profundo del río en la nieve
Cruzo un campo de voces
Sin temor en los días repetidos
En el agua de un respiro circular en confundidas estaciones sin equipaje
flota en extenso un barco entre tus dedos, pálido regresa un nuevo día en la nostalgia de haber entendido las horas mientras muero siendo niño poseído por las flores...luego; sonrío.


4.

Búhos sin vida subterránea; estafan con flores circulares a una jaula aniquilada por el viento detrás de unos oscuros lentes....”.
Somos una máquina sobre un piso en el ruido violeta cuando digo no estás...”
una princesa de odio en la nieve dejándose morir mientras dura el cuerpo extendido,
garabatos que el calor desarmó en la trampa de ver colores naranjas un atardecer
había que irse?; si parece la última noche del verano de una enfermedad...


5.

marpesia.
Darme cuenta. Una vez estrelló su único final.
Somos ramas y jamás conoceremos el diálogo de la muerte y su vanidad.
Siguen tus dedos la caricia inventada;
éramos barcos sin tiempo recordando la bruma en el puerto sin alguien a quien saludar. Un cofre acorazado sin memoria en viaje mientras duerme. Miento, hago que leo el mapa de un río en penumbras de otoños. Éramos otros, la cara de una moneda invadiendo el infinito azar de tu boca. Respiro tus ojos;
alguien conversa universalmente sin importancia. No apagues la luz cercana ese día.


6.


Ella, dibuja dormida sus vidas anteriores por mí.
Leo tu sombra adivina en el agua como un cazador de arena ahogado en su porcelana
(...) piano de piel en cada plano de tu ausencia.
7.

Deja que tu voz se acerque a mí. Nubes pelícanas espectan por mis ojos la única noticia de tu ausencia;
Aparición temprana de brotes de luz en tu andar.
Fabulan en tu nombre las paredes sin color;
la luna y su marea en el viento han podido alcanzar con sus cintas,
toda huella de viaje hacia el centro. Si tan solo no llegaras,
si al nacer el mar desde el ocaso guardara silencio,
tu presencia alcanzaría los disparos sin sonido en un oleaje porque sí.
8.

Palabra.
Sombra que proyecta tu cuerpo a la voz que no tienes.
Sin trayectoria la luna pasea en mi bruma; infinitos nombres de un amor que asoma los ojos a través de la reja por donde deba cruzar. En su color, divido el negativo de una escena repetida:
por qué los otros niños no duermen en tu cuarto? en qué momento se dejan las palabras? ...
Mis ojos en prófuga noche, han contado los días por venir en la imagen de un lago incendiado. Viajo a desaparecer distancia entre tus besos en la mesa de té que había en un recuerdo. Eran de agosto aquellas especies dormidas bajo el cuaderno de viajes;
un sinnúmero de fantasmas musicales prohibiendo tu partida. Me extingo;
tu voz de pájaro respirado adormece la tierra de nadie como hormigas perforando una flor viva por dentro...
9.


en los ojos de un oso carmesí han dicho adiós éstas arañas...”
el veneno es un mar de insectos escondidos de su memoria plomiza...
- última vez estrellas los miércoles? Bailo. Se extingue la música repleta.
10.

Náufragos pájaros marinos combaten al silencio desde nubes crecidas en tus ojos... Espejos. Releo sombras sin destino. Vuelve el otoño. Pregunta la ausencia en escena su tercera función desde que partí sin moverme como submarino mudando este puerto alrededor de jaulas descalzas...
11.

La imagen se torna cadavérica en los agudos y plomizos versos de esta orilla. Han cruzado palabras por mi boca hacia el mar, sosteniendo entre mis dedos, una noche de verano. Una calle abre paso en la mirada rodante del diluvio y una sirena dudosamente sin memoria. El mismo lugar detenido en una foto. Exorcismo de siluetas tras las máscaras hambrientas de un lugar en penumbras. Camino. Conversa el desierto y la manía. Hubo música de repente: las horas son procesiones pulsadas en verde cicatriz. Me devuelvo mientras llueve. Faltan diez para la curva y derramo sombras hacia arriba aunque el sol haya distraído tu ausencia. Las flores regresan solas.
12.
Nos vemos paraguas de cemento. Es domingo mientras escriban sin tiempo. Los semáforos harán lo posible en su color. Es amarilla la nostalgia y no lo sabe. Los hermanos de mi ausencia han sido descubiertos y discontinuos. Ella; abría su boca; y lentos animales perfumados desaparecían sin perderse. Hasta luego.
13.

Me uno a este cuerpo de palabra,
Eso es lo que tengo mudado, huecos donde posa la noche de día. Un arco abriendo señal contra el tiempo las veces de máscara brillosa. Nosotros somos sus fantasmas y un decir sin orden enviudado;
Carruaje desorbitando el humo de un rostro fotografiado. No unan las palabras...

14.

Enmarañando nombres posibles a una sombra amanecida; por su ombligo y hasta sus pies, una caja cuelga. Darse cuenta del espacio de nube espantosa en un recuerdo maniquí...
Dónde estuviste cuando el insomnio desarmó el rompecabezas que trae el descanso?


15.

Sonrío. La carpa de un circo invernando expresiones, ha mezclado al perfume con el llanto adormilado en el asiento de un colectivo fuera de su horario. La ausencia hace foco en el hormiguear de tu voz. La piel viaja entre la especie dentro de un hueco sin ventanas; el esquimal siente frío al mirar el mundo desde su abrigo en la avenida...


16.

Trapecio de hablar con los pies.
Sombra proyectada al silencio.
Junto a mí, hubo un brillo sin contradicción en aquel cine: cualquier otra boca en el mismo rostro mide las horas de una butaca.
La piel se mueve,
Ha oído en subterráneo y parte.


17.

Hace un día de sol; ella deberá llegar tarde.
Los barcos escriben la tragedia del peso del agua en un hombre saludando... qué hizo la risa, que un perro sin dientes ladra en la noche?


Perseo.