sábado, 24 de abril de 2010

La Dama de las Ruinas en la Noche del Lenguaje. Un análisis de La condesa sangrienta de Alejandra Pizarnik



(Por Maximiliano Sánchez)

El texto se analiza desde los núcleos fundamentales de la poética de la autora argentina. La idea principal de esta poética es una percepción del lenguaje como un hecho vacuo, un entendimiento de la palabra como una ausencia radical de la cosa significada. Esta percepción del lenguaje poético como un hecho autorreferencial lleva a la poeta a escribir un libro que ya no habla del mundo, sino de otro libro. La palabra poética corta los puentes que la conducen hacia las cosas, para referirse sólo a sí misma. En este contexto, el castillo gótico juega un rol fundamental en la historia que se cuenta en La condesa sangrienta. El castillo es un laboratorio de visibilidad plena, en donde el lenguaje es saturado hasta el límite en su referencialidad. El intento de Pizarnik consiste en encerrar el lenguaje en el castillo de Cestzje, abandonar toda metáfora, e intentar reconectar con las cosas del modo más brutal, de modo que al lector no le quede otra salida que “ver” las escenas de las torturas infligidas a las niñas, contadas hasta en los más ínfimos detalles. Por otra parte, el Castillo, que es pura visibilidad “hacia adentro”, es pura invisibilidad “hacia fuera”. La condesa puede realizar todos sus crímenes porque nadie (poder vigilante o administración burocrática) la “ve”. El castillo gótico es el lugar en donde la modernidad esconde todo lo que no puede admitir: el incesto, el crimen, la violación, el deseo. Finalmente, el Castillo de la Condesa implica una condensación de lo femenino como ausencia de la palabra.

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